martes, 2 de julio de 2013

CRUZ PEREGRINA EN BARRANCABERMEJA PARROQUIA SEÑOR DE LOS MILAGROS

El día 1 de julio de 2013 tuvimos la fortuna de recibir la CRUZ PEREGRINA en nuestra Parroquia Señor de los Milagros. Durante el encuentro se hicieron actos de alabanza, oración y exposición del Santísimo. 

La cruz de la JMJ quedó conocida con diferentes nombres: Cruz del Año Santo, Cruz del Jubileo, Cruz de la JMJ, Cruz Peregrina, y muchos la llaman Cruz de los Jóvenes porque ella fue entregada por el Papa Juan Pablo II a los jóvenes para que éstos la llevasen por todo el mundo, a todo los lugares y todo el tiempo.

La cruz de madera de 3,8 metros fue construida y colocada como símbolo de la fe católica, cerca del altar principal en la Basílica de San Pedro durante el Año Santo de la Redención (desde la Semana Santa de 1983 hasta la Semana Santa de 1984). Al finalizar aquel año, después de cerrar la Puerta Santa, el Papa Juan Pablo II dio esa cruz como un símbolo del amor de Cristo por la humanidad. Quienes la recibieron, en nombre de toda la juventud, fueron los jóvenes del Centro Juvenil Internacional San Lorenzo, en Roma). Éstas fueron las palabras del Papa en aquella oportunidad: "Mis queridos jóvenes, al concluir el Año Santo, yo les confío a ustedes el signo de este Año Jubilar: ¡la Cruz de Cristo! Llévenla por el mundo como una señal, como un símbolo del amor de Cristo por la humanidad, y anuncien a todos que solamente en la muerte y en la resurrección de Cristo podemos encontrar la salvación y la redención" (Su Santidad Juan Pablo II, Roma, 22 de abril de 1984).

Los jóvenes acogieron el deseo del Santo Padre. Desde 1984, la cruz de la JMJ peregrinó por el mundo, a través de Europa, más allá de la Cortina de Hierro, y hacia pueblos y localidades de las Américas, Asia, África y Australia, estando presente en cada celebración internacional de la Jornada Mundial de la Juventud. En 1994, la cruz comenzó un compromiso que, desde entonces, se convirtió en una tradición: su jornada anual por la diócesis del país sede de cada JMJ internacional, como un medio de preparación espiritual para el gran evento.
Compartimos algunas fotos. 









sábado, 11 de mayo de 2013

Canonización de la Madre Laura Montoya

El día 12 de mayo de 2013 será elevada a los altares la Madre Laura Montoya, santa colombiana que veló por los marginados y olvidados de la sociedad en su época: los indígenas. Para nosotros como colombianos es una gran alegría el ver que tendremos a nuestra primera santa y una motivación más para buscar el camino de la santidad al cual todos hemos sido llamados. Aquí ponemos unos apartes de su vida. 


La Madre Laura Montoya Upegui nació en Jericó, pequeña población del departamente de Antioquia (Colombia), el 26 de mayo de 1874, en el hogar de Juan de la Cruz Montoya y Dolores Upegui, una familia profundamente cristiana. Tenía dos años cuando su padre fue asesinado por defender la religión y la patria. Dejó a su esposa y a sus tres hijos en orfandad y dura pobreza, pues los bienes fueron confiscados. De labios de su madre, Laura aprendió a perdonar y a fortalecer su carácter con cristianos sentimientos; el conocimiento y amor de Dios despuntaron en su alma desde tierna edad y Él se le dio a conocer en hondas experiencias trinitarias que la llevaron en continua ascensión hasta las alturas de la mística. 
A la edad de 16 años ingresa en la Normal de Institutoras de Medellín para ser maestra y de esta manera ganarse el sustento. En 1914 funda una familia religiosa: las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena. En su Autobiografía escribe: "Necesitaba mujeres intrépidas, valientes, inflamadas en el amor de Dios que pudieran asimilar su vida a la de los pobres habitantes de la selva, para levantarlos hacia Dios". 
Con su palabra y su ejemplo formó el corazón de sus discípulas en el amor a la Eucaristía y en los valores cristianos. Comprende la dignidad humana y la vocación divina del indígena; por eso se inserta en su cultura y quiere vivir como ellos en pobreza, sencillez y humildad, y de esta manera derribar el muro de discriminación racial existente. Su obra apostólica rompió esquemas para lanzar a la mujer como misionera en la vanguardia de la evangelización en América Latina. 
La Madre Laura vive para la Iglesia, a la que ama entrañablemente, y para extender sus fronteras no mide dificultades, sacrificios ni humillaciones. Después de una larga y penosa agonía, murió en Medellín el 21 de 1949. En la actualidad las Misioneras trabajan en 19 países de América, África y Europa. 
Madre Laura recibe el título de Venerable el 22 de enero de 1991. El 7 de julio de 2003 es promulgado el decreto de su beatificación. El 25 de abril de 2004 en la Plaza de San Pedro en Roma, es beatificada por el papa Juan Pablo II. 

martes, 30 de abril de 2013

IV CONVENCION JUVENIL VICENTINA

En el mes de agosto se realizará en la ciudad de Ibagué la IV CONVENCION JUVENIL VICENTINA. La Pastoral Juvenil Vicentina los invita cordialmente a asistir a este evento del 16 al 19 de Agosto de 2013. 
¡NO FALTES!

sábado, 27 de abril de 2013

Necesitamos Santos Modernos:Juan Pablo II


Compartimos este bello mensaje del Beato Juan Pablo II, dirigido a todos los jóvenes del mundo, nueva fuerza de la Iglesia. 

Juan Pablo II en una conferencia nos dice…

‎​Necesitamos santos sin velo, ni sotana.
Necesitamos santos con jeans y zapatillas.
Necesitamos santos que vayan al cine, que escuchen música, que caminen con sus amigos.
Necesitamos santos que coloquen a Dios en primer lugar y que sean lanzados en sus universidades.
Necesitamos santos que tengan tiempo diario para la oración y que sepan enamorarse de la pureza y la castidad o que se consagren a su castidad.

Necesitamos santos modernos, santos del siglo XXI con una espiritualidad que encaje en nuestro tiempo.
Necesitamos santos comprometidos con los pobres, y con los necesarios cambios sociales.
Necesitamos santos que vivan en el mundo, que se santifiquen en el mundo, que no tengan miedo de vivir en el mundo.

Necesitamos santos que tomen Coca-Cola y coman panchos, que usen jeans, que sean actuales.
Necesitamos santos que amen apasionadamente la Eucaristía y que no tengan vergüenza de tomar un refresco o comer una pizza un fin de semana con los amigos.
Necesitamos santos que les guste el cine, la música. Necesitamos santos sociables, abiertos, normales, amables, alegres, compañeros.

Necesitamos santos que estén en el mundo y que sepan saborear las cosas puras, buenas, y no las mundanas.


Juan Pablo II

sábado, 20 de abril de 2013

Jesús Buen Pastor


Para adentrarnos en la festividad de Jesús Buen Pastor, reflexionemos con el siguiente texto, tomado de la Página de la Revista Ecclesia, texto del arzobispo Jesús Sanz Montes, Arzobispo de Oviedo.
http://www.revistaecclesia.com/como-ovejas-con-pastor-carta-del-arzobispo-de-oviedo-jesus-sanz-21-4-2013/



Como ovejas con pastor, carta del arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz (21-4-2013)
La perplejidad, el miedo o la indignación suelen ser en nuestros días tres maneras de asistir al desconcierto que en la vida pública se escenifica. Jaleados nuestros peores ejemplos por un agitado ventilador, parece que de pronto no hay nada sólido, ni hay nada fiable, que todo se reduce a una furtiva carrera de intereses manchados por la corrupción, el egoísmo, la ventaja particular de las personas o de los colectivos. Y nadie, casi nadie, es capaz de pedir perdón sino de inculpar al rival con un “y tú más” que evita hipócritamente cambiar de rumbo aprendiendo humildemente de los propios errores.
Cristo dijo una célebre frase al contemplar el despiste moral de sus paisanos: que andaban como ovejas sin pastor. Me viene a la memoria la expresión de El Quijote al contemplar la prisa y el frenesí con las que deambulaban unos barceloneses: “Unas veces huían sin saber de quién, y otras esperaban sin saber a quién”. Tremenda radiografía de nuestro tiempo.
La figura del Buen Pastor que empleará Jesús suscitó no sólo un justo análisis de cómo Él veía a aquellas gentes, sino sobre todo que representaba una forma de presentarse Él. Era casi un apunte autobiográfico en relación con aquellas gentes: no ser extraño para nadie ni extrañarse ante ninguno, dar vida y darse en la vida, antes que nadie pueda arrebatarlas. Aquí se dibujaba el estupor ante Jesús que experimentaban los que oían su voz: ya no dejarían de reconocerla permaneciendo junto a Él.
En nuestro mundo, hay tantas voces de gente que se ofrece a “cuidarnos” y a velar por nuestras mil “seguridades”. Pero uno sospecha de tanto favor “desinteresado” cuando en el fondo te ves a la intemperie, cargado de avisos, de intereses y controles, de amenazas y de broncas, buscando tal vez tan sólo que compremos su marca, o votemos sus siglas, o coreemos su afición. El Buen Pastor no tenía ninguno de esos precios. Daba la vida gratis, buscando de veras en bien de la gente.
La pregunta es si en una sociedad a la deriva: sin valores, sin ideales, rehén de su afán de poder y sin ninguna autocrítica, la comunidad cristiana quiere sucumbir con ella o ser una humilde pero tenaz referencia precisamente no renunciando a lo que tantos han renunciado ya. Tenemos necesidad de pastores que nos recuerden las actitudes del Buen Pastor, y por eso debemos pedir al Señor que nos bendiga con sacerdotes según el corazón de Dios. Ya sabemos que los sacerdotes no son la única vocación de la Iglesia, pero cuando ellos nos faltan todo lo demás se
desnaturaliza, de diluye, se agota. La vitalidad de una Diócesis la podemos medir en parte por los sacerdotes que tenemos en cantidad y en calidad, es decir, en número y en santidad de vida. Por eso, el trabajo por el Seminario es función primordial en nuestra Diócesis. No porque sea lo único, sino porque de él dependen tantas de las demás cosas: la familia, la juventud, la atención a enfermos y ancianos, la liturgia, la caridad organizada ante tantos necesitados. Doy gracias a Dios por nuestros buenos curas, tantas veces cargados de mil tareas y de mucha edad, pero tenemos necesidad de que vengan más y de que los que estamos llamados crezcamos en santidad.
En este domingo pedimos por todas las vocaciones cristianas, por los sacerdotes, los religiosos y los laicos. Pero hoy tenemos una urgente necesidad de buenos pastores, que den la vida con sencillez y fidelidad, buscando la gloria de Dios, el bien de la Iglesia y el de las personas que se les han confiado. Pastores que se dejan pastorear teniendo su oído en el corazón de Dios y sus manos junto a las heridas de la gente.
✠ Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo